Los desechos del alma
















Los desechos del alma


Un rincón que,
ahora,
ya es montaña,
de desechos del alma.


Cuáles naipes como cartas,
con sentencias de muerte,
a recuerdos inútiles,
apilados como navajas semi afiladas,
listas para ser barridas,
y sacudidas,
como heno,
que alimenta caballos salvajes,
y sin nombre.


Como un diente de leche,
un whisky con agua,
hervidero de ideas muertas,
se extinguen,
se liberan,
tal enjambre,
como polen en la brisa,
porque tu destino no está entre cuatro paredes,
ni en la esquina del infierno,
ni en el manicomio del pasado.





Zeppe

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